Bizcocho marmolado con frutos rojos
Un clásico con sabor a verano.
El Marmorkuchen, o bizcocho marmolado alemán, es uno de esos clásicos que nunca pasan de moda. Su combinación de vainilla y cacao gusta a casi todo el mundo, pero hoy le damos un toque más fresco y veraniego con una generosa cantidad de frutos rojos.
El resultado es un bizcocho muy jugoso, con un bonito efecto marmolado y pequeñas explosiones de fruta en cada bocado. Perfecto para acompañar un café, una merienda al aire libre o una comida de fin de semana.
Molde
Redondo de 26 cm
Ingredientes
Masa base
- 250 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 250-300 g de azúcar de caña (o el que prefieras)
- 5 huevos
- Vainilla natural al gusto
- 1 pizca de sal
- 300 g de harina (opcional sin gluten)
- 2 cucharaditas de levadura tipo Royal
- 100 g de almendra molida
- 100 g de queso crema
- Un chorrito de ron (opcional)
Masa de cacao
- 4 cucharadas de cacao puro
- 2 cucharadas de azúcar
- Un poco de leche
Fruta
- 250 g de frutos rojos (arándanos, moras, frambuesas y arándanos rojos), ligeramente enharinados
Elaboración
Precalienta el horno a 175 °C.
Bate la mantequilla con el azúcar y la vainilla hasta obtener una mezcla cremosa y aireada.
Añade los huevos uno a uno.
Mezcla la harina, la levadura, la almendra molida y la sal. Incorpora esta mezcla hasta obtener una masa homogénea.
Añade el queso crema y el ron, mezclando suavemente.
Vierte dos tercios de la masa en el molde.
A la masa restante añade el cacao, el azúcar y un poco de leche. Mezcla hasta conseguir una textura similar a la masa de vainilla. Si es necesario, añade un poco más de leche.
Reparte la masa de cacao sobre la masa clara y utiliza un tenedor para crear el efecto marmolado con movimientos suaves.
Distribuye los frutos rojos enharinados por encima.
Hornea durante 30-40 minutos, dependiendo del horno y del molde.
Deja enfriar antes de servir.
Consejos
Enharinar ligeramente los frutos rojos ayuda a que se mantengan mejor repartidos durante el horneado.
Servido con nata montada fresca, este bizcocho se convierte en un postre espectacular para los meses más cálidos.