Carrot Cake con Ricotta
Si hay un ingrediente que sorprende en repostería es el queso ricotta. Aporta jugosidad, estructura y una textura especialmente tierna sin resultar pesado.
En este carrot cake el resultado es equilibrado, húmedo y muy aromático, con una miga suave que se mantiene perfecta durante varios días.
Molde
Redondo de 26–27 cm
Ingredientes
250 g de zanahoria pelada y rallada finamente
3 huevos
200 g de azúcar moreno
2 pizcas de vainilla natural
100 ml de aceite de girasol u oliva suave
250 g de queso ricotta
150 g de harina (opcional sin gluten)
100 g de almendra molida
2 cucharaditas de levadura química (polvos de hornear)
3 pizcas de canela molida
1 pizca de sal
Ralladura de medio limón (opcional)
Para decorar:
Almendra laminada
Azúcar
Elaboración
Precalienta el horno a 175 ºC.
Bate los huevos con el azúcar, la vainilla y la ralladura de limón hasta que la mezcla blanquee y aumente ligeramente de volumen.
Añade el aceite y la ricotta, mezclando con suavidad para mantener la cremosidad de la base.
En dos tandas, incorpora la harina, la almendra molida, la levadura, la canela y la sal, previamente tamizadas o mezcladas entre sí. Mezcla hasta integrar.
Por último, añade la zanahoria rallada con movimientos envolventes.
Vierte la masa en el molde y decora con almendra laminada y un poco de azúcar en la superficie.
Hornea durante 30–35 minutos. Comprueba la cocción antes de retirar del horno, ya que el tiempo puede variar según el molde y el horno.
Deja enfriar antes de desmoldar.
Sugerencia
Si prefieres una versión más cremosa, puedes omitir la decoración y cubrir el bizcocho frío con un frosting de ricotta.